Con sabor a despedida.

Estaba sonando el teléfono, pero era muy tarde y José estaba dormido. Volvieron a insistir una y otra vez, tanto que José se desveló y al ver que era su hijo rápidamente descolgó.
-Dime hijo.
-Disculpe señor que le llame desde el móvil de su hijo y a éstas horas, pero por desgracia a tenido un accidente de tráfico.
-Mi hijo, que dice.
-Señor es importante que se persone en urgencias del hospital.
-Pero dígame algo ¿y mi nieto está bien?
-Lo siento mucho señor, pero no puedo decirle nada más de momento allí le informaran de todo.
José que hacía apenas un año había perdido a su esposa y aún estaba intentando salir de una gran depresión, tuvo que enfrentarse solo a aquella terrible situación.
Al llegar al hospital y preguntar recibió una ráfaga de tragedias.
Dos psicólogos le transmitieron la noticia todo lo delicado que el momento lo requería.
-Señor José, me gustaría poder decirle otra cosa, pero por desgracia su hijo y su acompañante han fallecido.
-¿Cómo? ¿Qué? No puede ser.
José se puso las manos en la cabeza y reclamó a Dios en voz alta.
-¿Por qué me haces esto, si soy un buen hombre? Lo he dado todo por mi familia, he respetado tus mandamientos y tú me castigas.
-Tranquilícese señor, por favor. Se que es muy duro.
-Y mi nieto, por favor dime que esta bien.
-No iba nadie más en el coche.
-¿Esta seguro?
-Si, estoy seguro.
Su nieto tenía solo dos años y por suerte sus padres ese día decidieron dejarlo con sus abuelos maternos.
Desde su reencuentro se hicieron inseparables, José se dedicó a su nieto Daniel en cuerpo y alma, hizo de padre y de madre a la vez.
El día 6 de abril caprichos del destino, iba a ser el decimotercer aniversario del fatal suceso y Daniel que se encontraba de nuevo pasando el fin de semana con sus abuelos maternos, el domingo día 5 estos mismos se encargaron de transmitirle la noticia.
-Dani hijo, el abuelo José se encontraba mal y lo han dejado ingresado.
-Voy a hora mismo.
-No hijo, no puedes ir.
-¿Cómo que no puedo ir?
-Se a contagiado de coronavirus y no dejan entrar a nadie.
Daniel era un niño muy educado y positivo, mas no mostraba agresividad ni en esos momentos tan difíciles.
-Bueno no preocuparos, que mi abuelo es fuerte y estoy seguro de que lo va a superar.
Daniel se fue a su cuarto y estuvo llorando durante horas. Lloraba desconsolado porque su abuelo hacía poco había pasado una neumonía y aún no estaba recuperado del todo.
Al siguiente día desesperado por saber de su abuelo, se acercó al hospital a intentar verlo o por lo menos que le dijeran su estado. Al llegar y preguntar por él, le dijeron que estaba en la unidad de cuidados intensivos y que no se podía ver. Luego lo echaron sin más. Pero Daniel no se iba a conformar y lo seguiría intentando de todas la formas posibles.
Tanto intentó verlo, que se le acumularon varias denuncias y varios de los agentes ya lo conocían. Uno de ellos Ramón se conmovió con la historia de aquel niño y le preguntó cual era su propósito. A esto Daniel respondió.
-Mi propósito señor es solo verlo y decirle que lo quiero, que si se va lo voy a extrañar cada día de vida que me quede de vida y sobretodo quiero darle las gracias por todo lo que ha hecho por mí.
-Daniel ya sé lo que vamos a hacer, déjame tu número de teléfono que se lo voy a dar a una amiga mía enfermera que trabaja en el hospital, para que te haga una video llamada y así puedas verlo desde casa. Pero me tienes que prometer que no volverás por aquí.
-Seguro señor, se lo prometo y no sabe cuánto se lo agradezco.
Apenas estaba entrando en su casa recibió una video llamada y se apresuró a responderla. Hay estaba él, pero en muy mal estado, tanto que apenas podía hablar.
-Papá te quiero, no puedo pensar en mi vida sin ti, le estoy rezando cada momento a Dios con fe, como tú me enseñaste y se que me va a escuchar y pronto volverás a casa conmigo.
-Yo te adoro, eres todo para mí, yo creo que aunque aún eres un niño a demostrado madurez suficiente para saber que vas a ser un gran hombre. La cosa pinta regular, pero tu tienes que seguir tu camino pase lo que pase.
-Pero Papá.
-Escucha lo que te digo, que puede ser la última vez que hablemos. Tus abuelos son buenas personas y también tus tíos y tías, si por desgracia ocurre lo que tu y yo sabemos, apóyate en ellos y sigue tu vida feliz y así yo seré feliz también.
-Papá, quisiera pedirte perdón por todas las veces que no te he entendido, porque yo pensaba que siempre ibas a estar ahí. También por ser egoísta y dejarte a veces solo, cuanto daría por volver a atrás y vivir cada minuto que perdí.
-Yo no tengo nada que perdonarte, tu has sido para mí un regalo de Dios y posees una calidad humana fuera de lo común. Solo sigue siendo tú y reza mucho, mas no te pongas límites que tú puedes llegar donde quieras.
-Papá rezaré fuerte para que salgas de ésta, espero volver a verte, te quiero.
-Adiós hijo, adiós.
Se cortó la video llamada.
Al día siguiente recibió la noticia de que su abuelo había muerto, gracias a ese policía Daniel si se pudo despedir.

Quien soy yo para elegir

-Hola buenas noches señor Pedro, perdone que le moleste.
-¿Qué le pasa ahora Jiménez?
-He pensado que lo mas sensato sería que dividiéramos el hospital en dos zonas totalmente aisladas, con el fin de que las personas que vengan contagiadas no tengan contacto con las que vienen por otro mal distinto, así evitaríamos que se propague.
-Muy bonito todo Jiménez, pero yo solo soy el médico jefe no dirijo el hospital.
-De acuerdo, pero puede presionar para que lo hagan.
-Yo la verdad es que soy uno más, entre tu y yo lo más seguro es que no me hagan ningún caso.
-Y otra cosa, a varios compañeros que tienen síntomas.
-¿Se le han realizado los test?
-Ya hace tres días que se acabaron.
-Mientras que sigan trabajando, total están atendiendo a gente que ya esta contagiada.
-Señor son personas, y tienen familia.
-Haber como se lo explico Jiménez, el días cinco de marzo de las ciento cincuenta camas de unidad de cuidados intensivos, solo habían ocupadas sesenta. Hoy después de solo cinco días tenemos mas de doscientos pacientes que las precisan. No podemos perder ningún sanitario, los necesitamos a todos.
-Pero.
-No hay peros que valgan, que trabajen hasta que podamos realizarles el test.
-No estoy de acuerdo.
-A mi personalmente lo que usted piense me importa muy poco, déjese de historias y póngase a trabajar.
-Así lo haré.
Jiménez volvió a la unidad de cuidados a continuar con su interminable turno. Al llegar a la altura del puesto de enfermeros, la jefa de enfermeros llamo su atención y le preguntó.
-Doctor Jiménez ¿A entrado el material?
-No Señora, no.
-Pues no hay mas respiradores y hay gente que lo precisa.
-Voy a volver haber que me dice.
Jiménez se volvió de nuevo al despacho del jefe, llamó a la puerta y volvió a entrar.
-Buenas noches de nuevo señor.
-Usted dirá doctor Jiménez.
-Acabo de hablar con la jefa de enfermeros y me ha comentado que no tenemos respiradores para la gente que lo precisa.
-Llegados a este punto tendremos que ponérselo a los que mas posibilidades tengan de recuperarse.
-¿Me esta usted diciendo que deje morir a personas?
-No, le estoy diciendo que salve a las que tengan mas posibilidades de sobrevivir.
-Mis compañeros y yo nos estamos dejando la piel por salvar a esas personas, pero lo lógico seria habilitar mas zonas con respiradores, no tener que elegir.
-Dentro de unos días van a decretar el estado de alarma y ese será el protocolo a seguir, te guste o no.
-Yo no puedo elegir quien vive, no soy Dios ni quiero jugar a serlo.
-No se preocupe Jiménez se lo voy a poner fácil, le daremos prioridad a los menores de setenta que necesiten respirador. Eso respecto a entradas, las salidas dependen de usted.
-¿De mí?
-Sí, solo tiene que convencer a esos mayores que están al borde del abismo a que lo cedan voluntariamente.
-Me está diciendo que convenza a esas personas a que se dejen morir de asfixia.
-Le estoy diciendo que les pida una última obra de caridad a esos enfermos destinados a morir y que mientras están utilizando un recurso que bien podría salvar a otros.
-A mí me da igual lo que diga el protocolo, busque respiradores y equipos de protección y búsquelos ya, porque yo voy a seguir metiendo a los que estén mas graves, no pienso utilizar ningún protocolo, solo el de salvar todas las vidas que este en mi mano.
-Me estás tocando los cojones Jiménez, cuando esto acabe…
-Pues lo siento señor, pero si me va a obligar a escoger quien tiene o no derecho a vivir presento mi dimisión.
-Vale Jiménez de momento siga trabajando, ya hablaremos cuando esto pase.
-Siga trabajando usted también y consiga el material que necesitamos que se trata de vidas por Dios.
Jiménez pegó un portazo y salió de allí bastante cabreado, tanto que se fue directamente a casa. Ya en el coche, telefoneó a su esposa. Nada mas descolgar ella sintió como el llanto de marido le penetraba hasta lo mas hondo de su alma.
-¿Qué te pasa cariño? ¿Por qué lloras?
-Nada mi vida, que no aguanto más.
-Tranquilízate y cuéntame que te pasa.
-Que no tenemos medios para salvar a tanta gente y se nos mueren si poder hacer nada. Yo me hice médico para salvar vidas, pero esto me sobrepasa.
-Te entiendo, pero no crees que si tu las abandonas puede ser aún peor. Se fuerte y presiona desde dentro para intentar mejorarlo.
-Gracias cariño, necesitaba desahogarme, no te preocupes a sido un bajón, voy a volver al trabajo.
-Venga y mucho ánimo que tu eres mi héroe.
Jiménez volvió a su puesto y siguió trabajando sin descanso, además de ser una auténtica pesadilla para Pedro. Pasaron unos días y se decretó el estado de alarma, pero Jiménez siguió pasando a la unidad de cuidados intensivos a los más graves, sin importarle la edad.
Pedro nada mas percatarse, lo citó en su despacho.
-Buenas ¿me ha llamado?
-Vamos a ver como se lo explico, le dije que en estado de alarma debíamos poner respiradores a las personas que tengan mas posibilidades de sobrevivir. Me puede explicar que es lo que no entendió.
-Yo solo hago mi trabajo de médico, que es intentar salvar vidas y mi ética me dice que atienda a las personas que están mas graves.
–Usted me esta poniendo en la tesitura de despedirlo.
-Haga usted lo que tenga que hacer, yo mientras voy a seguir salvando vidas porque al fin y al cabo, quien soy yo para elegir.

¡Ve Bajo Sospecha – temporada 1 en Prime Video!

Esta serie esta bastante bien, la historia comienza cuando una niña desaparece el día de su comunión. Una pareja de policía se infiltra en el pueblo para investigar el caso. Esta bien trabajada para ser española, es aconsejable.

Oye, estoy viendo Bajo Sospecha – temporada 1. Echa un vistazo ahora en Prime Video https://app.primevideo.com/detail?gti=amzn1.dv.gti.40aff325-58e5-654d-f0f5-19175459952c&ref_=atv_dp_share_seas&r=web

El miedo a la despedida.

En estos días de incertidumbre todos pensamos en nuestros mayores con miedo a la despedida, con miedo a que nos llamen y nos digan que están contagiados. Y no es preocupación es terror, porque por desgracia en su gran mayoría han sido despedidas definitivas. Unas pérdidas que se están produciendo y que estan dejando mella en la sociedad. Algunos de esos abuel@s que desaparecen sin ser despedidos como se merecen, son padres o madres de mas de una generación. Fueron el motor de una crisis brutal sacando a adelante a gente joven que no tenía recursos. Por favor si queréis a vuestros mayores, protegerlos, no acercaros a ellos, no los toquéis ni le deis besos. Quererlos es hacerle la compra con medios y cuidado y irle por sus medicamentos a la farmacia e incluso al ambulatorio si hiciera falta.

Cuidalos que ellos te cuidaron.

#cuidaatusmayores